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INFILTRADOS: Cómo pacificar la protesta social

Septiembre 2025. 72 páginas. Libro N°15 de Expandiendo la Revuelta.

Este libro explora la imposición y difusión del discurso «contra los infiltrados» en distintos lugares del mundo durante la última década. Discurso que antes que potenciar la seguridad en las manifestaciones, está encaminado a la pacificación, domesticación y criminalización de quienes no siguen el camino de los partidos políticos y sus lógicas ciudadanistas.

INFILTRADOS: Cómo pacificar la protesta social.

LA SUBVERSIÓN NO MURIÓ EN LOS ’70

En la acción insurreccional del 23 de enero de 1989 no solo se pusieron en juego la vida de los militantes y el enfrentamiento entre un grupo armado y el ejército argentino, sino los paradigmas represivos de la democracia argentina, la culminación del proceso de pacificación e institucionalización de las luchas, y la integración de la mayor parte de los sectores de izquierda tras el pedido de carcel y la condena a la acción subversiva.

Entre los pocos grupos que se solidarizaron con lxs combatientes de La Tablada y siguieron impulsando la ruptura con las lógicas judiciales y ciudadanas, estuvieron lxs compañerxs del histórico periódico anarquista La Protesta. Hoy, 37 años despues, escribimos y publicamos un ensayo que profundiza en la época, propone nuevas lecturas revolucionarias y pone la mirada en los desafíos para quienes no claudican frente al orden estatal del Capital, sea en dictadura o democracia.

Lectura/descarga: https://drive.google.com/drive/folders/1vobsLYXDv7m_HDz0NJHH9OZq6kXWw8tt?usp=sharing

Lxs anarquistas en Estados Unidos: Frente a ICE y el asesinato de Renee Good

Textos de @crimethincredux , @margaretkilljoy y @saguarosabotage

Buscando comprender y tener una visión más amplia del conflicto en EE.UU. decidimos traducir una serie de textos escritos en los últimos días que abordan temáticas en torno a ICE, la resistencia callejera, la violencia estatal y las formas de pacificación de la revuelta.

Esperamos puedan ser un pequeño aporte para seguir contagiando e impulsando la negación de esta sociedad.

Contra toda frontera. Contra todos los Estados.

Reflexiones sobre el movimiento estudiantil y la lucha por el presupuesto universitario (1999)

Nota extraída de la publicación «Discusión de Colectivo» Volumen 1, 1era edición, Junio de 1999. Facultad de Filosofía y Letras, Buenos Aires.

A MODO DE PEQUEÑO BALANCE: NOTAS SOBRE DISCUSIONES VARIAS.

En este artículo queremos aportar algunos elementos para el balance del proceso de lucha que acabamos de protagonizar, así como también analizar brevemente las distintas concepciones políticas que en él se plasmaron. Esta discusión nos llevará por sí misma a explicitar un proyecto político que creemos menester empezar a construir.

El conflicto estudiantil en Filo.

Repasando el conflicto de las últimas semanas, lo primero que salta a la vista es que la movilización estalló a partir de las declaraciones de Shuberoff[1] sobre el cierre de la UBA, y más en general del «visto bueno» dado por las autoridades universitarias y por la dirección de FUA y FUBA al conflicto. Esta circunstancia, así planteada, podría llevar a la creencia de que quienes nos movilizamos confiamos plenamente en los dictados de los más altos personajes de la jerarquía universitaria. En el caso de Filo (y por lo que sabemos, en muchos otros lugares con distinta intensidad), esta creencia sería totalmente errónea. Desde las primeras asambleas estudiantiles se pudo percibir una tendencia a profundizar la crítica, al menos en dos sentidos. Por un lado, a las autoridades de la UBA, cuyas repentinas ansias de movilización huelen sospechosamente a oportunismo en un año electoral, y cuyo manejo discrecional de los fondos universitarios es demasiado escandaloso como para pasar desapercibido. Y por otro lado, a la conducción estudiantil de FUA y FUBA, que defiende y se ampara en una concepción verticalista y jerárquica de los organizaciones estudiantiles, convirtiéndolas así en maquinarias burocratizadas, tanto más dispuestas a responder a las necesidades coyunturales del partido que las dirige, que a involucrarse en los problemas reales y cotidianos del estudiantado.

Este cuestionamiento a una política oportunista, verticalista y antidemocrática no golpeó solo a los representantes de la Alianza (estudiantiles o no) en la Universidad. Nos oponíamos también a la idea que desde la izquierda sostuvo la CEPA (conducción del CEFyL), según la cual como el “enemigo principal” es Menem, “todos” debíamos unirnos contra él (un todos que incluye a la casi totalidad del establishment social y político, con la sola excepción de una minoría hipermenemista en retirada). El discurso izquierdista de la CEPA no alcanza para ocultar una política que nos reserva el no muy seductor lugar de ser carne de cañón de algunos de los sectores burgueses que hoy se disputan el control del Estado.

Nuestra lucha, sus alcances y limitaciones.

De alguna manera, entonces, el tema del recorte presupuestario sirvió como disparador de un malestar estudiantil que adoptó las formas de lucha y organización desde abajo más democráticas que estuvieron a su alcance. Y en este punto, creemos que es necesario realizar un autoexamen crítico. La rápida y sólida respuesta que el movimiento estudiantil dio al ataque del gobierno en el plano de las asambleas, clases públicas, movilización callejera, etc., no estuvo acompañada por una respuesta similar al nivel de la elaboración de un proyecto y un programa propio. Esta falta de autonomía política nos ubicó en un lugar donde defendimos, o al menos no cuestionamos, lo existente.

Para poner un ejemplo, exigencias totalmente legítimas como la de aumento del presupuesto, sin especificar para qué o al servicio de qué, suponen que no cuestionamos la estructura actual de la Universidad. De la misma manera, las denuncias de la corrupción del Rectorado aparecen como un cuestionamiento moral a Shuberoff antes que como expresión de las relaciones de poder existentes en el seno de la UBA.

Con este planteo nos estamos diferenciando de una cantidad de compañeros (principalmente de agrupaciones de izquierda) que suponen que basta con votar en asamblea 10 o 12 consignas para tener un “programa” con el que salir a la calle. Incluso se llega a establecer una suerte de diferenciación cuantitativa con la conducción de Franja: se proponen más marchas que las suyas, se pide más presupuesto que ellos, etc. Por el contrario, creemos que la construcción de un proyecto verdaderamente alternativo y crítico sólo puede ser el fruto de un proceso de discusión y autoconcientización profunda del movimiento estudiantil.

El mito de la “comunidad educativa”

¿Por qué esta discusión? Sencillamente, porque no concebimos a la Universidad como un todo homogéneo y cerrado que debe “defenderse” de los ataques exteriores del gobierno, sino que creemos que la institución actual es en una elección política y clasista que responde a las necesidades de la reestructuración capitalista del Estado, que forma un determinado tipo de intelectual acorde con esas relaciones jerárquicas y de poder que la sostienen.

Es decir, la tan “honorable” comunidad educativa incluye proyectos sociales y políticos diversos y hasta opuestos tanto a nivel del sector docente como del estudiantil. Shuberoff, Guariglia, altos docentes que trafican influencias y recursos según clientelismos personales, los ñoquis de la Franja y hasta un estudiante de Agronomía que estudia con el objetivo de administrar en el futuro las tierras de su padre terrateniente… todos ellos conforman su comunidad, la que aquellos que buscan un lugar privilegiado (de la mano de la Reforma educativa) en estos nuevos tiempos. De esa comunidad sobra decirlo, nos autoexcluimos conscientes, para enfrentarla.  

Sin una crítica radical de lo existente, sin un proyecto propio que desnude el contenido y las formas de la política educativa del Estado como una opción que lejos de ser neutra responde a ciertos objetivos, el movimiento estudiantil contestatario tendrá una barrera infranqueable. El debate está planteado. Frente al discurso de quienes dicen que no tenemos “formación” para evaluar y criticar la educación actual, oponemos la elaboración colectiva y la decisión política de transformar la realidad.

Octavio.


[1] Oscar Julio Shuberoff, rector de la UBA entre 1985 y 2002. Fue investigado en el expediente Nº13.293/00- por varios inmuebles en los EE. UU., en el Estado de Virginia, además de tarjetas de crédito y cuentas bancarias en el exterior, que el titular de la UBA no declaró ante Oficina Nacional de Ética Pública ni ante la Oficina Anticorrupción (OA).Investigaciones que habrían revelado que Shuberoff era dueño de al menos siete propiedades -valuadas entre 121.999 y 172.000 dólares cada una  (N. de E.).

El Cordobazo y lxs anarquistas (2023)

Decidimos traer al presente los textos “Insurgencia popular. Córdoba: Primer Eslabón” y “La agitación estudiantil: su instrumentación política y la insurrección”, publicados originalmente en el periódico “La Protesta” N°8113, Junio de 1969, para poder dialogar con el pasado desde una óptica anárquica, nunca ‘objetiva’, si consecuente y revolucionaria.

Esta pequeña edición sale el 30 de mayo del 2023, a 54 años de la insurrección social que abriría el imaginario subversivo desde Córdoba, en el territorio dominado por el Estado Argentino, impulsando un salto cualitativo en la guerra social, desde la radicalización de algunos entornos obreros, hasta experiencias guerrilleras de distinta índole, expropiaciones, secuestros y en paralelo una represión a larga escala en toda la región. Si hoy seguimos reivindicando el Cordobazo es porque es parte del imaginario social donde no necesitamos ni líderes ni dirigentes para rebelarnos, donde la chispa insurrecta trasciende el discurso de los Cuadros Políticos y las grandes organizaciones que hacen reivindicaciones a posteriori adjudicándose roles que no tuvieron, o exagerando su incidencia en la revuelta popular.

Evidentemente muchas cosas han cambiado, parte del lenguaje que utilizan lxs compañerxs de La Protesta no nos pertenece, pero estas son banalidades en comparación con lo que nos une, más allá de una sigla, de una adhesión ideológica o una línea histórica, es la convicción antiautoritaria, la ética subversiva y la apuesta constante por la agitación y la rebelión, algo que para algunxs historiadorxs izquierdistas se denomina “ortodoxia”, para nosotrxs es la consecuencia de un impulso vital que se resiste a las “alianzas estratégicas” y los “frentes populares” para continuar marcando en el presente la línea que separa a lxs explotadxs de lxs explotadorxs, al deseo libertario de la autoridad.

Este es solo un pequeño aporte para seguir pensando la memoria desde la perspectiva y la acción anarquistas, recomendamos para seguir profundizando en el rol anárquico durante los 60’s y 70’s en Córdoba los libros “Historia del anarquismo revolucionario en los 60/70” Tomo I, II y III, de la editorial “Kuruf”. Por nuestra parte nos adentramos en los debates y reflexiones sobre los 60’s y 70’s en Buenos Aires en nuestro libro “Anarquismo: Insurrección armada y guerrillas” (2021) y en distintas publicaciones como “Reflexiones anárquicas sobre las guerrillas argentinas (1975-1981)” (2022).

LA SOLIDARIDAD CON PALESTINA NO ES SOLO PALABRA ESCRITA (Mayo 2025)

Luego del lanzamiento de nuestro último libro “Entrevistas con Mujeres Radicales Palestinas” (2025) decidimos reunir una serie de textos recientes que ponen sobre la mesa diferentes debates sobre las formas de solidaridad internacional y acciones directas frente a la recuperación mediática por parte de activistas ‘profesionales’ y partidos políticos en distintas partes del mundo.
Estos fenómenos en los que el ‘activismo’ termina volviéndose una caricatura de si mismo y un slogan vacío de contenido es parte de las dinámicas que atravesamos todxs quienes buscamos enfrentarnos a la autoridad y su genocidio en marcha. Por esta razón creemos que compartir las reflexiones y experiencias plasmadas en “ACAB INCLUDES THE PEACE POLICE” pueden ser importantes para afianzar posturas antiautoritarias y profundizar en el debate sobre las formas de confrontación y su mediatización. Los tres textos que componen la primera parte del fanzine fueron escritos en California, Washington y Melbourne a finales de 2023 en medio de distintas campañas de agitación y solidaridad con Palestina, y fueron compilados y editados por Black Flag Library & Distro, nuestra tarea fue la traducción al español y la adición de notas al pie de página para facilitar su lectura.
La segunda parte del fanzine se trata de “HALILINTAR”, manifiesto escrito el 20 de mayo de 2025 por Elías Rodriguez, acusado de asesinar a dos funcionarios israelíes en las afueras del Museo Judío de Washington DC. el pasado 21 de Mayo. En su manifiesto Elías deja en claro cuales fueron las motivaciones para la acción y hace un pequeño repaso histórico sobre el rol del imperialismo estadounidense, la complicidad, y el silencio frente a las masacres y la necesidad de ponerles un freno. En este caso nos encargamos de la traducción y tomamos algunas notas al pie del blog “Dark Communism”.

A LA MEMORIA DE AARON BUSHNELL.
EXPANDIENDO LA REVUELTA, MAYO 2025.

La solidaridad con palestina no es solo palabra escrita – lectura

Comunicados recientes de compañerxs en Alemania (2024-2025)

En febrero del 2024 Daniela Klette fue detenida luego de estar 30 años en clandestinidad, ella, junto a Burkhard Garweg y Volker Staub, están acusadxs de pertenecer a la última generación de la RAF durante los años ’80 y ’90 y de haber seguido realizando expropiaciones durante los años ’00.

Esta pequeña traducción que realizamos antes que pasar por alto diferencias ideológicas, busca rescatar la potencia y la convicción subversiva de quienes siguen reivindicando la lucha revolucionaria en clandestinidad, y seguir aprendiendo de la historia de compañerxs insurreccionales y las formas en que el Estado usa sus mecanismos represivos contra quienes no claudicaron ni abandonaron sus convicciones por lugares en la gestión estatal.

NUESTRA ARMA MÁS VALIOSA ES LA SOLIDARIDAD
¡DANIELA KLETTE A LA CALLE!

Comunicados de Daniela y Martin 2024-2025 lectura

El dilema de la izquierda peronista (1973)

Periódico Acción Directa, Noviembre de 1973, Buenos Aires.
Extracto de «Anarquismo: Insurrección armada y guerrillas» (2021). Conseguí el libro en nuestra tienda online

El peronismo de izquierda sufre una profunda crisis. La JP, la JTP, la JUP, Montoneros, FAP y el Peronismo de Base están soportando la contradicción entre sus expectativas desarrolladas en la resistencia y los hechos del reciente gobierno peronista, confirmados por la actual política de Perón. De 1955 a 1973 el peronismo reconstruyó sus cuadros a través del desarrollo de dos corrientes bien diferenciadas. La izquierda, se fue delineando a través de las actuaciones de John Cooke, y de Juan Garcia Elorrio y Cristina Ahumada desde “Cristianismo y revolución”, del “Programa de Huerta Grande”, de las 62 organizaciones, de las luchas de la CGT de los Argentinos, etc. Emergentes, todos, del fenómeno de masas del peronismo, expresaban un aspecto de la lucha de clases en la Argentina.

La derecha puede caracterizarse por el grueso de los elementos que integraron los cuadros de gobierno entre 1945 y 1955 viviendo el fenómeno como un proceso paternalista y conservador. No obstante su poca labor de resistencia fortaleció su aparato en los últimos años merced a vínculos de clase, negociando con la burguesía no peronista dueña del poder y afianzándose por medio de la burocracia sindical. Y perón desde el exilio mantuvo una estrategia que no solo le permitió continuar como figura inspiradora de ambas corrientes a la vez, sino ejercer en forma efectiva su jefatura. Ello le fue posible porque siendo la resistencia lo fundamental, las diferencias entre la izquierda y la derecha solo aparecían acentuadas a través de un futuro incierto.

En realidad la verdadera resistencia la lleva a cabo la izquierda peronista, fundamentalmente a través de las huelgas de la CGT de los argentinos, el Cordobazo, el Rosariazo, de las luchas en Tucumán, de las luchas de Sitrac-Sitram y de la acción de los grupos armados. Tomando a Perón como aglutinador y símbolo del proceso, esperaba de él el desempeño de un papel positivo respecto de la lucha de clases. El apoyo desde el exilio a la resistencia de la izquierda hizo incluso que los dirigentes tradicionales y la burocracia sindical la respaldaran durante 18 años. El clima de agitación que vivía el país fue capitalizado entonces por el conjunto del peronismo de dos modos: como factor de atemorización de las clases poseedoras y como posible de ser controlado por la presencia de Perón en el gobierno.

Sin embargo el proceso no ha sido el resultado de una política unilateral. La burguesía ha promovido el regreso de Perón, porque habiendo ya experimentado que él no representa un proceso revolucionario, consideró que en cambio constituye la posibilidad de frenar los descontentos populares. Por ese acuerdo tácito es que están en el gobierno en la etapa actual los elementos reaccionarios del peronismo: son las piezas activas de la política de alianzas con la burguesía. Otros hechos, como el respaldo total a Gelbard, el apoyo a la cúpula sindical, la ratificación de la política económica y el pacto social, el intento de reemplazo del imperialismo yanqui por el imperialismo europeo, las nuevas leyes represivas, la campaña macartista de desmarxistización, y el dejar que el matonismo sindical asesine en nombre de ella, son también el resultado de ese acuerdo entre Perón y la burguesía.

Frente a ello, la izquierda peronista estrecha filas en la JTP, la JUP, Montoneros, FAP y el Peronismo de Base. En un principio, bajo el desconcierto del impacto, su respuesta es de mantenimiento de sus consignas revolucionarias, pero revestidas con las absurdas explicaciones del ”cerco”, la ”táctica”, etc. Es comprensible. Dieciocho años es demasiado tiempo como para que no haya arraigado hondo la verticalidad y la imagen de un Perón revolucionario “por una patria socialista”. Máxime cuando en los últimos meses se fortalece con esperanzas al concretarse el retorno que fuera bandera de una lucha heroica todos esos años.

Pero el peronismo de izquierda no es el resultado de un enfoque simplemente político. Su desarrollo es una consecuencia de la lucha de clases que pasa a través de los movimientos de base. Es el proceso de masas el que ha concientizado a la izquierda peronista, y será él quien le hará superar su disyuntiva frente al gobierno actual. Día a día la crisis se acentúa; y sus órganos de expresión, “Militancia” y “El descamisado”, dan testimonio de ello junto a la violencia de la represión con la que se intenta suprimir a los dirigentes revolucionarios. Si la indecisión es producto de la crisis, también puede ser fatal en estos momentos. Y si la JTP, la JUP, Montoneros, FAP y el Peronismo de base no resuelven la contradicción rompiendo finalmente con Perón como agente de la burguesía, habrán perdido definitivamente el sentido de su lucha”.

Sobre la institucionalización en la lucha por los derechos humanos (Extracto de «Anarquistas 1985»)

Parte de nuestro libro «Anarquistas 1985» (2023), 144pp.

Extracto de «DERECHOS HUMANOS: PUNTO FINAL» Mayo de 1987. Escrito en el contexto de la absolución del teniente Astiz y el dictamen de la ley de Punto Final.

«(…) Las organizaciones de derechos humanos que ya son parte de las estructuras políticas se ven en la necesidad de especular y conciliar para no perder los espacios ganados como institución. Y si esto no fuera real, ¿Por qué hay tantos organismos que luchan por proteger los derechos del hombre y que, si teóricamente quieren lo mismo, en la práctica apoyan desde los proyectos más denigrantes unas, hasta los proyectos más “revolucionarios”, otras? ¿Cómo puede ser que algunas de estas entidades acepten una reparación económica por cada desaparecido? ¿A qué ideología responden aquellos que le ponen precio a las vidas que dicen defender?

Para la A.P.D.H(por ejemplo), que acepta la reparación económica y de tendencia progubernamental, es mejor que los desaparecidos sean declarados muertos porque para ellos, la lucha terminó con la venida de la democracia. Para otros organismos, en cambio, es fundamental que se los siga considerando desaparecidos, pues en ese caso perderían campo de acción y poder de convocatoria.

Entonces es necesario comprender que el sistema necesita de organismos de derechos humanos, tanto como necesita de un aparato represivo. Por eso, cuando se cometen los excesos represivos los organismos hacen la defensa de las libertades básicas del hombre y canalizan la lucha revolucionaria por ese lado, pero ahí se detienen porque en realidad están para defender y no para atacar, jugando así el simple papel de abogados defensores que con su accionar legitiman a la otra de las partes intervinientes: la represión.

Si la lucha que se lleva a cabo es verdaderamente revolucionaria, debe contener en su seno y reivindicar a los derechos humanos, pero no levantarlos como bandera única y exclusiva, porque de lo contrario la lucha es absorbida por el sistema y cae en el mero reformismo. El enemigo no es la represión sino el Estado que la genera, que el sistema “tolere” a la homosexualidad, el aborto, el divorcio, las drogas y las libertades de prensa y culto, no implica que estas sean reivindicaciones “arrancadas” al totalitarismo o logros revolucionarios.

El enemigo es la estructura capitalista, el Estado, el sistema en forma general y absoluta, y las revoluciones se realizan para destruirlo y crear una sociedad diferente. La atomización de la lucha (derechos humanos, libertad sexual, feminismo, punks) lleva implícita toda una problemática personal que tiende a agotarse con la consecución del objetivo o la reivindicación buscada. Así, las estructuras se mantienen, la coyuntura apenas varía, y la reivindicación se convierte en ley, decreto o edicto, terminando por fortalecer el orden reinante.

La acción revolucionaria está más cerca de lo ilegal y clandestino, que de los marcos impuestos por el sistema. Toda acción, actividad o lucha dentro de los márgenes del sistema (lo legal, lo permitido, lo establecido) tiende a integrarlo y a fortalecerlo.

Es por eso que la lucha de las Madres no prosperó desde diciembre del ‘83. Antes de esa fecha (77-83) la soberbia de los militares se sintió avasallada por ese grupo de madres que desafiándolo todo, denunciaba el terror y enfrentaba a los asesinos de sus hijos. Ese violento orgullo militar, herido en lo más íntimo, quiso acabar con la dolorosa protesta intentando ahogarla con la sangre de Azucena Villaflor, las monjas francesas L. Duquet y A. Domon y la de muchos militantes de derechos humanos y parientes de detenidos-desaparecidos.

El “rebélate” implícito en los rostros abofeteados por el terror era tan humano, tan valiente, tan poco dominable, que necesitaron destruirlo. Y cuando la “solución militar” falló, crearon la “solución democrática’’, tan auspiciada y esperada por políticos y militares, empresarios y sindicalistas, patriotas y sacerdotes.

Cuando llegó la democracia y la lucha se legalizó, el manifestar se convirtió en un derecho otorgado por la ley. En estos momentos, realizar una marcha contra el Punto Final, no solamente no conduce a nada sino que fortalece a la democracia, debido a que sólo se está ejerciendo un derecho. Y si las cosas se presentan de ese modo: las movilizaciones que desfilaron por el centro de Buenos Aires ¿no llevan a la inacción? ¿no se transforman en simples paseos? ¿y qué se hace cuando termina la movilización? Parece ser que los únicos métodos de lucha esgrimibles en la democracia son las marchas, los petitorios, las solicitadas, la recolección de firmas, el voto y la realización de huelgas previamente legalizadas por el Ministerio de Trabajo.

Frente a este cuadro de sumisión, solo falta la carta maestra del sistema: la represión. Si una marcha inofensiva es reprimida por la policía, como en el caso de la movilización contra Rockefeller, no se buscan alternativas ilegales; la lucha cambia de rumbo y es reclamado el derecho a organizar manifestaciones y no ser reprimidos por la policía (derecho que, por otra parte, ya existía). Y es entonces cuando se aplican métodos permitidos contra el sistema; frente a la represión se actúa en forma defensiva y no se va al enfrentamiento, como debería ser.

Como consecuencia de esta tergiversación de los valores, hoy podemos escuchar a una de las Madres de Línea Fundadora, cuando el día de la absolución del Tte. Astiz, le gritó: “Judas, asesino, traidor”, declarar (luego de una detención de dos horas) que “se había vuelvo como loca” y que “no sabía lo que hacía”. O al diputado radical Jaroslavsky, acusar de terroristas y fascistas a los militantes de derechos humanos que protestaron frente al Congreso, el día que se aprobó el Punto Final a favor de los genocidas.

Las alternativas son pocas, pero comprometidas y efectivas; debemos entender la necesidad de enfrentar en forma contundente y en todos los frentes al capitalismo y al Estado. Debemos recuperar nuestros criterios de lucha y ejercitar todo tipo de medidas más allá de los marcos impuestos, porque las revoluciones y los progresos sociales no surgen de las instituciones, sino que se alzan contra ellas».

 

Descarga disponible: Voces anarquistas sobre la revolución cubana

Descarga disponible: Voces anarquistas sobre la revolución cubana. (2020) 168 Páginas.

Lectura/descarga: voces anarquistas sobre la revolucion cubana online
En otoño del año 2020 publicamos nuestra segunda investigación dedicada exclusivamente a la participación anarquista en la revolución cubana triunfante del 1° de enero de 1959. Luego de años de encontrar posteos carentes de toda fuente sobre la represión al movimiento anarquista en Cuba, o bien de enfrentarnos a la idealización banalizada de la iconografía cubana, desde la remera del che hasta la boina castrista, decidimos iniciar un proyecto para conocer la experiencia ácrata en Cuba desde la propia voz de lxs compañerxs en la región entre 1959 y 1964.
Los textos acá plasmados hablan de la experiencia práctica y del recorrido teórico del anarquismo que luego de haber participado activamente en la revolución rusa (1917) y de ser totalmente protagonista en la revolución española (1936), se encontraba frente a un nuevo contexto internacional polarizado por la “guerra fría” y encaminado hacia las distintas experiencias de guerrilla rural y urbana en los llamados países del “tercer mundo”.
¿Cuál fue la participación de lxs anarquistas en la revolución?
¿Cómo era la situación del anarquismo en Latinoamérica en 1959?
¿Lxs compañerxs tuvieron una postura “contrarrevolucionaria”?
¿Existió una represión específica enfocada contra el movimiento libertario?
¿Cuál era la postura anárquica con respecto al rol del Estado y la influencia bolchevique en Cuba?
¿Qué debates y rupturas existieron en el movimiento anarquista internacional (por ejemplo en Uruguay) con respecto al flamante gobierno cubano?
¿Qué análisis hacían lxs compañerxs sobre la economía, la educación, los sindicatos, la reforma agraria o la militarización en los comienzos de la gesta revolucionaria?
¿Cuál era el posicionamiento frente al imperialismo norteamericano y la propaganda anticomunista?