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Lxs anarquistas en Inglaterra frente a la guerra de Malvinas (1982-1983)

El 2 de abril de 1982 el Estado Argentino comandado por la Tercera Junta Militar de Omar Graffigna, Jorge Anaya y Leopoldo Galtieri, comenzaba el avance militar y la ocupación de las islas Malvinas, iniciando una guerra que duraría hasta el 14 de junio del mismo año. En medio de la euforia nacionalista en Plaza de Mayo que cubría los gritos de los desaparecidos, el genocida Galtieri afirmaba “Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla”, e impulsaba una campaña en la que morirían cerca de 600 jóvenes obligados a combatir por el honor de la patria y la prevalencia del gobierno militar, y donde muchos otros terminarían con sus vidas en la vuelta a casa atravesados por el horror y el posterior proceso de “desmalvinización” .

En medio del gobierno de Margaret Thatcher, y con la plena colaboración del Partido Laborista, Inglaterra no temía en participar del enfrentamiento por la “soberanía de sus islas”, justificando su intervención tras las políticas fascistas del gobierno argentino, mismo gobierno al que solo unos meses antes habían ayudado en el exterminio de “extremistas comunistas”, con provisiones de armamento e inteligencia policial-militar.
Si bien la euforia nacionalista en Inglaterra no alcanzaba los niveles argentinos, el gobierno de Thatcher contaba con la aprobación de una parte importante de la población, exceptuando distintos sectores antimilitaristas, de extrema izquierda, y sobre todo anarquistas.

A grandes rasgos podemos ver como las principales publicaciones anárquicas de la época, “Freedom” fundada en 1886 por Piotr Kropotkin, “Black Flag” de tendencia informal y ligada a la ABC (anarchist black cross) formada en 1970, y la conocida banda anarcopunk “Crass”, expresaban todo su repudio a la guerra y la sociedad que la sustenta.
Por eso decidimos traducir y compartir algunas notas publicadas durante 1982 y 1983, no solo como una reafirmación anárquica, sino como una reivindicación de la dignidad rebelde, antimilitarista y antiestatal, porque sabemos que aunque muchas veces la euforia nacionalista busque disolvernos entre el ensordecedor pedido de castigo, de represión y “defensa de la patria”, las voces antagónicas y la memoria revolucionaria seguirán reafirmando nuestra historia y enfrentándose a los populismos prearmados del Estado y el Capital.

Ni guerra entre pueblos. Ni paz entre clases.
Muerte al Estado Argentino y a todos los Estados.

Carta anarquista desde la dictadura argentina. Buenos Aires. 1978.

El siguiente texto forma parte de nuestro libro «Anarquismo: insurrección armada y guerrillas» (2021) 240pp.
Este libro atraviesa los distintos debates, perspectivas y proyecciones del anarquismo en Buenos Aires desde 1966 hasta 1983, periodo clave donde se debatían las posiciones en torno a la lucha armada, las organizaciones político-militares, la «izquierda peronista», y el rol de lxs anarquistas frente a la radicalización política y las influencias de, por ejemplo, la revolución cubana en la militancia de la época.

A LOS COMPAÑEROS:
Grupos anarquistas de la argentina. 1978.

El 31 de mayo de 1978, sobre el comienzo de esa gran cortina de humo y estupidez deportiva que fue el torneo mundial de futbol, las fuerzas conjuntas argentinas iniciaban uno de los tantos operativos que realizan diariamente sin descanso ni asco. Fue, como casi siempre, el fruto podrido de una confesión arrancada con los clásicos métodos de la tortura los que orientaron a la represión hacia el astillero donde trabajaban desde hacía dos años Pablo Daniel Tello y Rafael Arnaldo Tello. Detenidos y trasladados a alguna repartición militar, de las innumerables y anónimas en las que se aplican los más sádicos procedimientos de tormento, los nombrados fueron, a su vez, eslabones de otra serie de «razzias» que finalizaron con la detención de Oscar Elichabe Urriol, Raul Olivera, Fernando Díaz, Hernán Ramírez, Oscar Cantero, Elsa Martínez y otros ciudadanos que integraron en su momento una veintena, de quienes no se tienen datos precisos.

De todos ellos se ignora el paradero, lugar de detención, delito del que se les acusa e, incluso, si siguen con vida, porque el organigrama de horror de la dictadura militar argentina incluye la angustia que implica el «no saber nada» con respecto a los detenidos, como arma psicológica que corroe la tranquilidad familiar y amplía la mancha de terror que cubre a la argentina.

Por supuesto, los recursos de «habeas corpus» interpuestos fueron devueltos por la justicia simplemente porque la justicia no funciona y es un mero resorte del mecanismo militar. En los diferentes avasallamientos de las fuerzas represivas se cometieron toda clase de abusos físicos además de latrocinios, despojos, roturas, desmanes, hechos estos que son la tónica permanente del atropello que con el argumento de la lucha antisubversiva, cotidianamente realizan los servicios de inteligencia de las tres armas y sus «subsedes», tales como Gendarmería, Prefectura Naval, Policía Militar, además de coordinación federal a la que se denomina hoy superintendencia.

Todas estas reparticiones practican -como los ejércitos de ocupación- la técnica del «botín de guerra», que también forma parte del impacto psicológico y en cada procedimiento el robo (liso y llano) corona el vandalismo. En este caso que relatamos, en cada casa visitada en busca de armas y explosivos (esa es la excusa) la soldadesca arrasó con cuanto objeto de valor había en los domicilios allanados, así como con cualquier dinero que encontraron por ínfima que fuera la suma. Un definido ejemplo de la rapiña militar se dio en la casa de un obrero plomero a quien fueron a detener y, al no encontrarlo, luego de amenazas a los familiares, se llevaron todas las herramientas del padre del buscado, dejándolo sin los elementos esenciales para ganarse el pan.

Lo propio ocurrió en los domicilios de los hermanos Tello, que perdieron cuanto de valor poseían. Todos estos detenidos tienen militancia anarquista, son en su mayoría obreros, no están relacionados con el ERP ni con Montoneros, ni se les han encontrado armas, municiones o explosivos, que son la requisitoria infalible de la represión, que ante el reiterado triunfo decisivo sobre la subversión del que hacen gala, inventan complots, descubren imaginarias organizaciones terroristas o hallan hipotéticos arsenales, todo ello para mantener el régimen represor fascista que ahora a la Argentina, en cuyo ámbito la opinión está vedada, el disenso se condena con la muerte, la prensa es una cortesana bien paga y los medios de comunicación masivos están a las órdenes de la milicracia que ensaya ahora una apertura al populismo, luego de esa «borrachera» producida por el mundial ‘78, conducido por expertos en psicología de masas que actúan para las Fuerzas Armadas y sus servicios de inteligencia. Una de las manifestaciones más evidentes de esa política populista en ensayo fue la última reunión de la organización internacional del trabajo (OIT) en Ginebra, a la cual concurrió un representación tripartita (Estado, empresa, gremial) en cuya constitución, extensamente publicitada, se arribó a un acuerdo palaciego entre los militares de turno y los segundones de la burocracia sindical (cáncer del que sigue padeciendo el movimiento obrero argentino) aunque estos elementos se oculten tras denominaciones más o menos geométricas tales como verticalistas, oblicuos, de pie, sentados, horizontalistas, y hasta independientes (?), cuando en realidad están todos arrodillados convalidando la dictadura con su proclividad al negociado y al acomodo como en los mejores tiempos del peronismo.

Pero volviendo a nuestros presos, digamos que esa nueva modalidad de inventar subversivos se corresponde con la planificación de las FF.AA para tratar de contener el malestar popular y evitar que se encauce la creciente protesta. La acentuación de la crisis económica, la permanente espiral inflacionaria con su secuela de recesión, la irreprimible emisión de dinero que desvaloriza día a día el poder adquisitivo de nuestra moneda, la falta de información o la deformación de la noticia a través de las agencias oficiales, el primer tramo de la derogación de la ley de alquileres ocurrido el 30 de junio actual y su estela de más de 44.000 desalojos que se están gestando en los tribunales, situación de semiparo de algunas industrias claves (textil, automotores, metalurgia, etc.) crean una tensa situación en el pueblo que durante un mes fue sometido a la anestesia por el desarrollo del mundial ‘78, llegándose al paroxismo chauvinista de confundir al país con una pelota.

La junta militar pretende ahora utilizar ese evento como trampolín para lanzar alguna «proeza» bélica que tal vez pudiera ser la ocupación «manu silitari» de los tres islotes australes cuta soberanía se está discutiendo con chile. Los psicólogos de la dictadura consideran que la galvanización del mundial ‘78 puede continuar si se le «patea» ese tripe penal a Pinochet y descuentan que el pueblo saldrá a festejar esa «victoria» como lo hizo el 25 de junio. Esa es la suposición de los milicos y no descartamos que si se lanza esa «blietzkrieg» de bolsillo, muchos imbéciles saldrán a «jurar con gloria morir» por las calles de Buenos Aires, siempre a juzgar como olvidaron durante un mes los muertos, presos y desaparecidos víctimas de la dictadura que suman miles, para aturdirse también con miles de decibeles tal como si necesitaran una catarsis de ruido para descargar las tensiones que crea el miedo o las presiones psíquicas que implanta la impotencia. Eso lo dejamos para los analistas y los psicólogos. Nuestra hipótesis no es solo nuestra porque la maniobra se ve venir y los «mass media» se lanzan con todo sobre el hombre común para convencerlo de que estamos en la rampa de lanzamiento que nos llevara a la grandeza nacional. Tal vez ustedes lo sabrán mejor que nosotros, puesto que la prensa extranjera traduce con fidelidad lo que ocurre en este país.

El escozor que esa información produce a la junta militar se refleja en histéricas solicitudes de entidades fantasmas o en la posición asumida por alguna cámara empresarial invitando a directores del periodismo internacional para que «vean la verdadera imagen de argentina» que, por supuesto, en caso de aceptarse la invitación, no pasara de alguna reunión oficial de prensa, una que otra visita a alguna unidad penitenciaria bien preparada, tal vez una entrevista con el mandamás Videla y el infaltable almuerzo con gente influyente de la órbita dictatorial, de todo lo cual no saldrá a luz el número de muertos por la dictadura que son miles, ni la cantidad de desaparecidos que es terrible, ni la identidad de los presos de los que solo se sabe que fueron secuestrados «por elementos de civil, que exhibían armas», una muy confusa explicación que se adhiere a la noticia que de vez en cuando se inserta en la prensa. En la mayoría de los casos el complot del silencia juega un papel cómplice con los procedimientos criminales de las tres armas y sus subsedes, las que actúan –al parecer– por cuerda separada, pero siempre en medio de la mayor impunidad y el más estricto de los secretos.

Se sabe que hay campos de concentración, pero no donde; se estima que hay cárceles disimulada, pero no se sabe su ubicación; la Escuela de Mecánica de la Armada, Campo de Mayo, la Escuela Penitenciaria, el Escuadrón Güemes de la Gendarmería, son lugares de inquisición, pero no hay testimonio fundamentado; existen granjas de trabajos forzados, pero se ignoran dónde están instaladas. Poco es lo que se filtra, por no decir nada. Ello prueba la eficiencia del método aprendido a través de las experiencias sangrientas de las OAS en Argelia, del exterminio vietnamita por los EE.UU. y sus servicios especiales, las depuradas técnicas de la KGB soviética o los demoniacos módulos de exterminio del nazismo. Los imperialismos aplicaron y aplican toda una gama de factores intimidantes, que van desde la detención hasta la muerte, y recorren el trágico camino que transita de la impotencia a la angustia. Para ello toda arma es idónea y podemos decir que toda persona que es detenida por quienes usan esas técnicas, desde el mismo instante de su detención es un misterio. Se ignora quien lo arresta, donde está alojado, de que se lo acusa. Pero lo que agrava las cosas hasta la desesperación, es que no hay donde recurrir, pues la policía «desconoce» todo, la justicia es ciega, sorda y muda, los abogados están paralizados por el terror y lentamente el país se convierte en una casa sin puertas ni ventanas, pues la propaganda agobiante y permanente ha hecho de la gente, en general, animales huidizos y temerosos, que se encierran cada cual en su temor, olvidando las más de las veces el contenido humano de la solidaridad.

Por eso enviamos este informe al extranjero, para que los compañeros tomen en sus manos el reclamo por estas víctimas del fascismo argentino, todos dignos trabajadores, todos valientes militantes de la libertad, todos anarquistas.

Grupos Anarquistas de la Argentina.
1978.

INFILTRADOS: Cómo pacificar la protesta social

Septiembre 2025. 72 páginas. Libro N°15 de Expandiendo la Revuelta.

Este libro explora la imposición y difusión del discurso «contra los infiltrados» en distintos lugares del mundo durante la última década. Discurso que antes que potenciar la seguridad en las manifestaciones, está encaminado a la pacificación, domesticación y criminalización de quienes no siguen el camino de los partidos políticos y sus lógicas ciudadanistas.

INFILTRADOS: Cómo pacificar la protesta social.

LA SUBVERSIÓN NO MURIÓ EN LOS ’70

En la acción insurreccional del 23 de enero de 1989 no solo se pusieron en juego la vida de los militantes y el enfrentamiento entre un grupo armado y el ejército argentino, sino los paradigmas represivos de la democracia argentina, la culminación del proceso de pacificación e institucionalización de las luchas, y la integración de la mayor parte de los sectores de izquierda tras el pedido de carcel y la condena a la acción subversiva.

Entre los pocos grupos que se solidarizaron con lxs combatientes de La Tablada y siguieron impulsando la ruptura con las lógicas judiciales y ciudadanas, estuvieron lxs compañerxs del histórico periódico anarquista La Protesta. Hoy, 37 años despues, escribimos y publicamos un ensayo que profundiza en la época, propone nuevas lecturas revolucionarias y pone la mirada en los desafíos para quienes no claudican frente al orden estatal del Capital, sea en dictadura o democracia.

Lectura/descarga: https://drive.google.com/drive/folders/1vobsLYXDv7m_HDz0NJHH9OZq6kXWw8tt?usp=sharing

Lxs anarquistas en Estados Unidos: Frente a ICE y el asesinato de Renee Good

Textos de @crimethincredux , @margaretkilljoy y @saguarosabotage

Buscando comprender y tener una visión más amplia del conflicto en EE.UU. decidimos traducir una serie de textos escritos en los últimos días que abordan temáticas en torno a ICE, la resistencia callejera, la violencia estatal y las formas de pacificación de la revuelta.

Esperamos puedan ser un pequeño aporte para seguir contagiando e impulsando la negación de esta sociedad.

Contra toda frontera. Contra todos los Estados.

Reflexiones sobre el movimiento estudiantil y la lucha por el presupuesto universitario (1999)

Nota extraída de la publicación «Discusión de Colectivo» Volumen 1, 1era edición, Junio de 1999. Facultad de Filosofía y Letras, Buenos Aires.

A MODO DE PEQUEÑO BALANCE: NOTAS SOBRE DISCUSIONES VARIAS.

En este artículo queremos aportar algunos elementos para el balance del proceso de lucha que acabamos de protagonizar, así como también analizar brevemente las distintas concepciones políticas que en él se plasmaron. Esta discusión nos llevará por sí misma a explicitar un proyecto político que creemos menester empezar a construir.

El conflicto estudiantil en Filo.

Repasando el conflicto de las últimas semanas, lo primero que salta a la vista es que la movilización estalló a partir de las declaraciones de Shuberoff[1] sobre el cierre de la UBA, y más en general del «visto bueno» dado por las autoridades universitarias y por la dirección de FUA y FUBA al conflicto. Esta circunstancia, así planteada, podría llevar a la creencia de que quienes nos movilizamos confiamos plenamente en los dictados de los más altos personajes de la jerarquía universitaria. En el caso de Filo (y por lo que sabemos, en muchos otros lugares con distinta intensidad), esta creencia sería totalmente errónea. Desde las primeras asambleas estudiantiles se pudo percibir una tendencia a profundizar la crítica, al menos en dos sentidos. Por un lado, a las autoridades de la UBA, cuyas repentinas ansias de movilización huelen sospechosamente a oportunismo en un año electoral, y cuyo manejo discrecional de los fondos universitarios es demasiado escandaloso como para pasar desapercibido. Y por otro lado, a la conducción estudiantil de FUA y FUBA, que defiende y se ampara en una concepción verticalista y jerárquica de los organizaciones estudiantiles, convirtiéndolas así en maquinarias burocratizadas, tanto más dispuestas a responder a las necesidades coyunturales del partido que las dirige, que a involucrarse en los problemas reales y cotidianos del estudiantado.

Este cuestionamiento a una política oportunista, verticalista y antidemocrática no golpeó solo a los representantes de la Alianza (estudiantiles o no) en la Universidad. Nos oponíamos también a la idea que desde la izquierda sostuvo la CEPA (conducción del CEFyL), según la cual como el “enemigo principal” es Menem, “todos” debíamos unirnos contra él (un todos que incluye a la casi totalidad del establishment social y político, con la sola excepción de una minoría hipermenemista en retirada). El discurso izquierdista de la CEPA no alcanza para ocultar una política que nos reserva el no muy seductor lugar de ser carne de cañón de algunos de los sectores burgueses que hoy se disputan el control del Estado.

Nuestra lucha, sus alcances y limitaciones.

De alguna manera, entonces, el tema del recorte presupuestario sirvió como disparador de un malestar estudiantil que adoptó las formas de lucha y organización desde abajo más democráticas que estuvieron a su alcance. Y en este punto, creemos que es necesario realizar un autoexamen crítico. La rápida y sólida respuesta que el movimiento estudiantil dio al ataque del gobierno en el plano de las asambleas, clases públicas, movilización callejera, etc., no estuvo acompañada por una respuesta similar al nivel de la elaboración de un proyecto y un programa propio. Esta falta de autonomía política nos ubicó en un lugar donde defendimos, o al menos no cuestionamos, lo existente.

Para poner un ejemplo, exigencias totalmente legítimas como la de aumento del presupuesto, sin especificar para qué o al servicio de qué, suponen que no cuestionamos la estructura actual de la Universidad. De la misma manera, las denuncias de la corrupción del Rectorado aparecen como un cuestionamiento moral a Shuberoff antes que como expresión de las relaciones de poder existentes en el seno de la UBA.

Con este planteo nos estamos diferenciando de una cantidad de compañeros (principalmente de agrupaciones de izquierda) que suponen que basta con votar en asamblea 10 o 12 consignas para tener un “programa” con el que salir a la calle. Incluso se llega a establecer una suerte de diferenciación cuantitativa con la conducción de Franja: se proponen más marchas que las suyas, se pide más presupuesto que ellos, etc. Por el contrario, creemos que la construcción de un proyecto verdaderamente alternativo y crítico sólo puede ser el fruto de un proceso de discusión y autoconcientización profunda del movimiento estudiantil.

El mito de la “comunidad educativa”

¿Por qué esta discusión? Sencillamente, porque no concebimos a la Universidad como un todo homogéneo y cerrado que debe “defenderse” de los ataques exteriores del gobierno, sino que creemos que la institución actual es en una elección política y clasista que responde a las necesidades de la reestructuración capitalista del Estado, que forma un determinado tipo de intelectual acorde con esas relaciones jerárquicas y de poder que la sostienen.

Es decir, la tan “honorable” comunidad educativa incluye proyectos sociales y políticos diversos y hasta opuestos tanto a nivel del sector docente como del estudiantil. Shuberoff, Guariglia, altos docentes que trafican influencias y recursos según clientelismos personales, los ñoquis de la Franja y hasta un estudiante de Agronomía que estudia con el objetivo de administrar en el futuro las tierras de su padre terrateniente… todos ellos conforman su comunidad, la que aquellos que buscan un lugar privilegiado (de la mano de la Reforma educativa) en estos nuevos tiempos. De esa comunidad sobra decirlo, nos autoexcluimos conscientes, para enfrentarla.  

Sin una crítica radical de lo existente, sin un proyecto propio que desnude el contenido y las formas de la política educativa del Estado como una opción que lejos de ser neutra responde a ciertos objetivos, el movimiento estudiantil contestatario tendrá una barrera infranqueable. El debate está planteado. Frente al discurso de quienes dicen que no tenemos “formación” para evaluar y criticar la educación actual, oponemos la elaboración colectiva y la decisión política de transformar la realidad.

Octavio.


[1] Oscar Julio Shuberoff, rector de la UBA entre 1985 y 2002. Fue investigado en el expediente Nº13.293/00- por varios inmuebles en los EE. UU., en el Estado de Virginia, además de tarjetas de crédito y cuentas bancarias en el exterior, que el titular de la UBA no declaró ante Oficina Nacional de Ética Pública ni ante la Oficina Anticorrupción (OA).Investigaciones que habrían revelado que Shuberoff era dueño de al menos siete propiedades -valuadas entre 121.999 y 172.000 dólares cada una  (N. de E.).

El Cordobazo y lxs anarquistas (2023)

Decidimos traer al presente los textos “Insurgencia popular. Córdoba: Primer Eslabón” y “La agitación estudiantil: su instrumentación política y la insurrección”, publicados originalmente en el periódico “La Protesta” N°8113, Junio de 1969, para poder dialogar con el pasado desde una óptica anárquica, nunca ‘objetiva’, si consecuente y revolucionaria.

Esta pequeña edición sale el 30 de mayo del 2023, a 54 años de la insurrección social que abriría el imaginario subversivo desde Córdoba, en el territorio dominado por el Estado Argentino, impulsando un salto cualitativo en la guerra social, desde la radicalización de algunos entornos obreros, hasta experiencias guerrilleras de distinta índole, expropiaciones, secuestros y en paralelo una represión a larga escala en toda la región. Si hoy seguimos reivindicando el Cordobazo es porque es parte del imaginario social donde no necesitamos ni líderes ni dirigentes para rebelarnos, donde la chispa insurrecta trasciende el discurso de los Cuadros Políticos y las grandes organizaciones que hacen reivindicaciones a posteriori adjudicándose roles que no tuvieron, o exagerando su incidencia en la revuelta popular.

Evidentemente muchas cosas han cambiado, parte del lenguaje que utilizan lxs compañerxs de La Protesta no nos pertenece, pero estas son banalidades en comparación con lo que nos une, más allá de una sigla, de una adhesión ideológica o una línea histórica, es la convicción antiautoritaria, la ética subversiva y la apuesta constante por la agitación y la rebelión, algo que para algunxs historiadorxs izquierdistas se denomina “ortodoxia”, para nosotrxs es la consecuencia de un impulso vital que se resiste a las “alianzas estratégicas” y los “frentes populares” para continuar marcando en el presente la línea que separa a lxs explotadxs de lxs explotadorxs, al deseo libertario de la autoridad.

Este es solo un pequeño aporte para seguir pensando la memoria desde la perspectiva y la acción anarquistas, recomendamos para seguir profundizando en el rol anárquico durante los 60’s y 70’s en Córdoba los libros “Historia del anarquismo revolucionario en los 60/70” Tomo I, II y III, de la editorial “Kuruf”. Por nuestra parte nos adentramos en los debates y reflexiones sobre los 60’s y 70’s en Buenos Aires en nuestro libro “Anarquismo: Insurrección armada y guerrillas” (2021) y en distintas publicaciones como “Reflexiones anárquicas sobre las guerrillas argentinas (1975-1981)” (2022).

LA SOLIDARIDAD CON PALESTINA NO ES SOLO PALABRA ESCRITA (Mayo 2025)

Luego del lanzamiento de nuestro último libro “Entrevistas con Mujeres Radicales Palestinas” (2025) decidimos reunir una serie de textos recientes que ponen sobre la mesa diferentes debates sobre las formas de solidaridad internacional y acciones directas frente a la recuperación mediática por parte de activistas ‘profesionales’ y partidos políticos en distintas partes del mundo.
Estos fenómenos en los que el ‘activismo’ termina volviéndose una caricatura de si mismo y un slogan vacío de contenido es parte de las dinámicas que atravesamos todxs quienes buscamos enfrentarnos a la autoridad y su genocidio en marcha. Por esta razón creemos que compartir las reflexiones y experiencias plasmadas en “ACAB INCLUDES THE PEACE POLICE” pueden ser importantes para afianzar posturas antiautoritarias y profundizar en el debate sobre las formas de confrontación y su mediatización. Los tres textos que componen la primera parte del fanzine fueron escritos en California, Washington y Melbourne a finales de 2023 en medio de distintas campañas de agitación y solidaridad con Palestina, y fueron compilados y editados por Black Flag Library & Distro, nuestra tarea fue la traducción al español y la adición de notas al pie de página para facilitar su lectura.
La segunda parte del fanzine se trata de “HALILINTAR”, manifiesto escrito el 20 de mayo de 2025 por Elías Rodriguez, acusado de asesinar a dos funcionarios israelíes en las afueras del Museo Judío de Washington DC. el pasado 21 de Mayo. En su manifiesto Elías deja en claro cuales fueron las motivaciones para la acción y hace un pequeño repaso histórico sobre el rol del imperialismo estadounidense, la complicidad, y el silencio frente a las masacres y la necesidad de ponerles un freno. En este caso nos encargamos de la traducción y tomamos algunas notas al pie del blog “Dark Communism”.

A LA MEMORIA DE AARON BUSHNELL.
EXPANDIENDO LA REVUELTA, MAYO 2025.

La solidaridad con palestina no es solo palabra escrita – lectura

Comunicados recientes de compañerxs en Alemania (2024-2025)

En febrero del 2024 Daniela Klette fue detenida luego de estar 30 años en clandestinidad, ella, junto a Burkhard Garweg y Volker Staub, están acusadxs de pertenecer a la última generación de la RAF durante los años ’80 y ’90 y de haber seguido realizando expropiaciones durante los años ’00.

Esta pequeña traducción que realizamos antes que pasar por alto diferencias ideológicas, busca rescatar la potencia y la convicción subversiva de quienes siguen reivindicando la lucha revolucionaria en clandestinidad, y seguir aprendiendo de la historia de compañerxs insurreccionales y las formas en que el Estado usa sus mecanismos represivos contra quienes no claudicaron ni abandonaron sus convicciones por lugares en la gestión estatal.

NUESTRA ARMA MÁS VALIOSA ES LA SOLIDARIDAD
¡DANIELA KLETTE A LA CALLE!

Comunicados de Daniela y Martin 2024-2025 lectura

El dilema de la izquierda peronista (1973)

Periódico Acción Directa, Noviembre de 1973, Buenos Aires.
Extracto de «Anarquismo: Insurrección armada y guerrillas» (2021). Conseguí el libro en nuestra tienda online

El peronismo de izquierda sufre una profunda crisis. La JP, la JTP, la JUP, Montoneros, FAP y el Peronismo de Base están soportando la contradicción entre sus expectativas desarrolladas en la resistencia y los hechos del reciente gobierno peronista, confirmados por la actual política de Perón. De 1955 a 1973 el peronismo reconstruyó sus cuadros a través del desarrollo de dos corrientes bien diferenciadas. La izquierda, se fue delineando a través de las actuaciones de John Cooke, y de Juan Garcia Elorrio y Cristina Ahumada desde “Cristianismo y revolución”, del “Programa de Huerta Grande”, de las 62 organizaciones, de las luchas de la CGT de los Argentinos, etc. Emergentes, todos, del fenómeno de masas del peronismo, expresaban un aspecto de la lucha de clases en la Argentina.

La derecha puede caracterizarse por el grueso de los elementos que integraron los cuadros de gobierno entre 1945 y 1955 viviendo el fenómeno como un proceso paternalista y conservador. No obstante su poca labor de resistencia fortaleció su aparato en los últimos años merced a vínculos de clase, negociando con la burguesía no peronista dueña del poder y afianzándose por medio de la burocracia sindical. Y perón desde el exilio mantuvo una estrategia que no solo le permitió continuar como figura inspiradora de ambas corrientes a la vez, sino ejercer en forma efectiva su jefatura. Ello le fue posible porque siendo la resistencia lo fundamental, las diferencias entre la izquierda y la derecha solo aparecían acentuadas a través de un futuro incierto.

En realidad la verdadera resistencia la lleva a cabo la izquierda peronista, fundamentalmente a través de las huelgas de la CGT de los argentinos, el Cordobazo, el Rosariazo, de las luchas en Tucumán, de las luchas de Sitrac-Sitram y de la acción de los grupos armados. Tomando a Perón como aglutinador y símbolo del proceso, esperaba de él el desempeño de un papel positivo respecto de la lucha de clases. El apoyo desde el exilio a la resistencia de la izquierda hizo incluso que los dirigentes tradicionales y la burocracia sindical la respaldaran durante 18 años. El clima de agitación que vivía el país fue capitalizado entonces por el conjunto del peronismo de dos modos: como factor de atemorización de las clases poseedoras y como posible de ser controlado por la presencia de Perón en el gobierno.

Sin embargo el proceso no ha sido el resultado de una política unilateral. La burguesía ha promovido el regreso de Perón, porque habiendo ya experimentado que él no representa un proceso revolucionario, consideró que en cambio constituye la posibilidad de frenar los descontentos populares. Por ese acuerdo tácito es que están en el gobierno en la etapa actual los elementos reaccionarios del peronismo: son las piezas activas de la política de alianzas con la burguesía. Otros hechos, como el respaldo total a Gelbard, el apoyo a la cúpula sindical, la ratificación de la política económica y el pacto social, el intento de reemplazo del imperialismo yanqui por el imperialismo europeo, las nuevas leyes represivas, la campaña macartista de desmarxistización, y el dejar que el matonismo sindical asesine en nombre de ella, son también el resultado de ese acuerdo entre Perón y la burguesía.

Frente a ello, la izquierda peronista estrecha filas en la JTP, la JUP, Montoneros, FAP y el Peronismo de Base. En un principio, bajo el desconcierto del impacto, su respuesta es de mantenimiento de sus consignas revolucionarias, pero revestidas con las absurdas explicaciones del ”cerco”, la ”táctica”, etc. Es comprensible. Dieciocho años es demasiado tiempo como para que no haya arraigado hondo la verticalidad y la imagen de un Perón revolucionario “por una patria socialista”. Máxime cuando en los últimos meses se fortalece con esperanzas al concretarse el retorno que fuera bandera de una lucha heroica todos esos años.

Pero el peronismo de izquierda no es el resultado de un enfoque simplemente político. Su desarrollo es una consecuencia de la lucha de clases que pasa a través de los movimientos de base. Es el proceso de masas el que ha concientizado a la izquierda peronista, y será él quien le hará superar su disyuntiva frente al gobierno actual. Día a día la crisis se acentúa; y sus órganos de expresión, “Militancia” y “El descamisado”, dan testimonio de ello junto a la violencia de la represión con la que se intenta suprimir a los dirigentes revolucionarios. Si la indecisión es producto de la crisis, también puede ser fatal en estos momentos. Y si la JTP, la JUP, Montoneros, FAP y el Peronismo de base no resuelven la contradicción rompiendo finalmente con Perón como agente de la burguesía, habrán perdido definitivamente el sentido de su lucha”.